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sábado, 18 de agosto de 2012

Laureano Márquez: ¿Seremos idiotas?


Publicado en La Patilla en: agosto 17, 2012 9:39 am
En esta campaña se ha repe-tido, casi hasta el cansancio, que la clase media venezolana sabe que le conviene eso que llaman el continuismo, aunque más bien va rumbo a la eternización. Uno, que ya conoce al personaje, sabe por donde viene el mensaje: “ustedes saben que en medio de este festival desordenado de petrodólares pueden seguir sacando provecho. Tendrán sus dólares seguros para viajar, sus cinco mil anuales en la cuenta de afuera y además la posibilidad de acceder al negocio más rentable del planeta tierra capitalista con los bonos petroleros, amén de cuanta turbulencia corrupta puedan conseguir con sus habilidades, contactos e ingenio.
Aunque todas estas cosas van en contra del progreso económico del país, ustedes saben que pueden sacar provecho de ello. Saben también que si su candidato gana tendrá necesariamente que poner orden en este desastre, lo cual significará para ustedes que perderán beneficios”. Eso es lo que está detrás del titular, cuando se afirma que a los empresarios también les conviene que el saliente vuelva a ser entrante.
Efectivamente mucha gente saca provecho de lo que sucede (y en ello si que no funciona la lista Tascón). La famosa frase de: “mi corazón es escuálido, pero mi bolsillo chavista”, se volvió moda. Como negocio capitalista este gobierno es excelente, creo que en nuestra historia no se ha visto nada mejor para el enriquecimiento fácil y sin esfuerzo y esto ya es mucho decir. Pero la diferencia entre un país de verdad y uno de caricatura es cuando los ciudadanos saben distinguir exactamente entre lo que les conviene a ellos y lo que le conviene a su nación y muchas veces son capaces de poner lo segundo por encima de lo primero. Un empresario inglés, por citar la cuna del capitalismo más brutal, nunca podría entender que su progreso pasa por la destrucción de su economía, porque él no puede progresar si su país no lo hace.
La palabra “idiota” tiene una etimología curiosa, aunque su común utilización actual como insulto la olvide. Viene de la voz griega “idiótes”. En la raíz de la palabra tenemos “ídios”, que para lo griegos era lo privado, lo personal. Para no ir más lejos, “idioma” es el lenguaje privado de una comunidad; “idiosincracia” el temperamento particular. Los griegos pensaban que no había cosa más deshonrosa para un ciudadano que ocuparse de sus asuntos privados y colocarlos por encima de los públicos. Les parecía tan despreciable esta actitud egoísta, que usaban el término “idiota”, para referirse a las personas que incurrían en ella.
Por mucho que este gobierno nos beneficie en lo privado, no le conviene a nuestra patria. Cuando se nos advierte que este gobierno nos conviene, no se nos miente, quizá es una de las pocas verdades que se han dicho en los últimos tiempos. Sin embargo, el gran debate de este momento no son nuestros asuntos privados, sino el destino nacional. La gran pregunta que los antiguos griegos nos harían, desde el fondo de la historia, es si el próximo 7-O vamos a comportarnos como ciudadanos o como unos auténticos idiotas.

miércoles, 15 de agosto de 2012

IESA - MIGUEL ANGEL SANTOS: Reconstruir las cuentas de la República es rehacer un Frankenstein

Reconstruir las cuentas de la República es rehacer un Frankenstein (El profesor del IESA, Miguel Ángel Santos, habla sobre la situación económica de Venezuela, cuáles han sido las causas y cuáles son las opciones para revertir sus consecuencias. 

Publicado en el diario El Nacional el 8 de agosto de 2012) El economista Miguel Ángel Santos asegura que se desconoce cuánto dinero se gasta, cuánto ingresa y cuánto se debe. Añade que es preocupante la cantidad de recursos a los que se les ha perdido el rastro. Señala que el endeudamiento no es malo per sé. Pero advierte que hay que tener cuidado con el destino de los bolívares que se obtienen producto de las emisiones. Miguel Ángel Santos se refiere a los 13 años de gobierno del presidente Hugo Chávez como un gran naufragio económico. No ve salidas que permitan a la gente común mejorar su nivel vida y asegurar un futuro a sus hijos. 

 "A partir de ahora lo único que puede hacer el actual gobierno es devaluar o ir a la Organización de Países Exportadores de Petróleo a jalar para ver si logra que aumenten la producción. Pero si lo consigue afrontará otro gran inconveniente que es la imposibilidad de que Pdvsa pueda aumentar el número de barriles". Añade que hay una realidad que golpea al socialismo del siglo XXI y es que, en estos 13 años, la OPEP en su conjunto aumentó la producción 15%, mientras que Venezuela la bajó 22%. 

 En su discurso, el tema social está constantemente asociado con el económico. Ha dedicado gran parte de su vida académica a estudiar cómo asegurar que las próximas generaciones de venezolanos puedan disfrutar del beneficio de contar con las mayores reservas petroleras del mundo a través de la seguridad, el empleo, la movilidad social y la erradicación del hambre. 

 -¿Cuál es el mayor problema que tiene la economía venezolana?
 -La falta de capacidad de producción. El aparato productivo está arrasado. Teníamos un problema de baja competitividad exportadora no petrolera cuando comenzó el gobierno de Chávez y ahora estamos peor, vamos a cerrar con menos de 1 millardo de dólares este año. Se impuso una estructura de costos muy grande y no hay manera de competir con productos extranjeros ni en precio ni calidad. Hay un auge de importaciones que no genera empleo. Cuando se divide lo que produce el petróleo per cápita apenas alcanza para 60 bolívares diarios por venezolano. Eso no es nada. -El candidato de oposición dijo que había 700.000 familias que se acostaban sin comer y Chávez lo refutó para aclarar que sólo eran 400.000. -Fue un desacierto del Presidente decir que son 400.000 familias como si fuera un gran logro. Cada familia tiene 5 miembros en promedio, lo que quiere decir que se trata de 2 millones de personas que no comen lo suficiente al día porque no tienen ni siquiera el ingreso mínimo para adquirir la canasta básica, y eso es muy significativo. Este país ha tenido precios petroleros promedio entre 80 y 100 dólares durante 6 años. Esa es una declaración muy triste para un gobernante. 

 -¿Cree que el Convenio Cambiario N° 20 encubre una devaluación? 
 -El Gobierno lo que está pensando es que al no devaluar la contribución fiscal de Pdvsa se volvió insignificante. Por cada año que la inflación estuvo en 30% la contribución de Pdvsa cayó entre 2 y 3 puntos del PIB. Lo que buscan es hacer una prueba inicial con 5% que le permite a Pdvsa comprar bonos en el Sitme para ver cómo les va, pero de lejos se ve que es sólo un globo de ensayo. -El Convenio pretende disminuir las emisiones de bonos. 

¿Es acaso tan preocupante el endeudamiento externo? 
 -El endeudamiento no es malo per sé. Pero hay que tener cuidado porque muy distinto es lo que se hace con el dinero que se obtiene producto de las emisiones. El Gobierno ha utilizado la deuda erradamente para aumentar el consumo vía importaciones y cubrir gasto corriente. No se invierte en nada que permita aumentar la capacidad de pago a futuro y no se ha incrementado la producción petrolera; por tanto la capacidad de pago sigue intacta, pero la deuda se ha multiplicado cinco veces. Si se tiene que pagar entre 10% u 11% en dólares para conseguir dinero significa que el manejo de las finanzas de la nación sí preocupa a los inversionistas. Cuando uno se pregunta por qué España entró en crisis y nosotros no, la respuesta es sencilla: porque el Parlamento español no le permitió al Gobierno endeudarse a unas tasas tan altas. -Uno de los logros que muestra el Gobierno es haber disminuido la inflación. Sin embargo, la revista The Economist publicó el índice Big Mac y el venezolano es el más costoso. -El Ejecutivo ha tenido dos políticas antiinflacionarias. Una es importar barato y la otra, la salida de capitales. Gastan mucho dinero y como no hay contrapartida sacan divisas a través de las emisiones de bonos o por las importaciones. El problema es que este tipo de estrategia necesita de precios de petróleo muy alto. El poder adquisitivo de un bolívar se pierde en Venezuela por la inflación, pero se mantiene en el exterior porque no se devalúa. Eso es lo que muestra el índice Big Mac. 

 -¿Cuáles son las medidas oficiales más dañinas para la economía? 
-La actitud de asfixia al sector privado y las estatizaciones. Eso ha provocado una pérdida de capacidad de producción y ha debilitado mucho a las empresas no expropiadas, que tienen más problemas para adquirir materias primas y costos laborales más altos. La segunda es haber utilizado la tasa de cambio como un anclaje contra la inflación. No devaluar durante tanto tiempo, ni Cadivi ni el Sitme, ha sido deliberado para bajar los precios a través de importaciones baratas. Eso es terrible porque destruyes la competitividad del aparato productivo venezolano en el exterior. La tercera es la fragmentación institucional en el manejo de los fondos. El Ministerio de Finanzas responde por una parte, Pdvsa por otra y el BCV por una tercera. Las cuentas no cuadran y además hay un montón de fondos en los que no se sabe cuánto hay. No se sabe cuánto dinero se gasta, cuánto ingresa y cuánto se debe. La cantidad de dinero a la que se le ha perdido el rastro es gigantesca y eso le ha hecho daño a la economía. Reconstruir las cuentas de la República no es armar un rompecabezas sino rehacer Frankenstein. 

 -De los integrantes del gabinete económico ¿quién le ha hecho más daño a la economía? 
-Jorge Giordani. Desde hace dos años tiene los sueldos de los entes que domina totalmente congelados y eliminó los bonos. Hoy un funcionario gana la mitad que hace dos años, lo que ha provocado un desmembramiento de personal clave que conocía esas instituciones. Pero además su visión es que Venezuela siempre sería un país monoexportador de petróleo completamente infectado por la enfermedad holandesa, y con un sector privado que para el ministro es flojo y mercantilista. Por ello utiliza la renta para importar y aumentar el consumo manteniendo algunos excedentes de ahorro, lo que ha destruido al país.

jueves, 28 de junio de 2012

Alejandro Barrera: Socialismo del siglo XI


14 años cumple la muerte de nuestra libertad. Durante todo este tiempo hemos sido (y seguimos siendo) partícipes de esta interminable revolución que, entre otras cosas, se asemeja más a una involución, a una devolución o quizás a una devaluación, es decir, en la medida en que más nos alejemos del término “revolución” nos será más fácil entender lo que en realidad hemos estado viviendo en Venezuela desde 1999. Sin embargo, aquí seguimos, resistiendo las constantes arremetidas del Libertador de barinas contra nuestra libertad de expresión, además de la desfachatez con la que casi a diario esta persona viola descaradamente nuestra invisible constitución que ha demostrado, desafortunadamente, el mayor grado de maleabilidad entre sus similares de américa latina a excepción, por supuesto, de la cubana.

No obstante, no es a criticar las acciones judiciales que dedicamos este artículo, eso deberá ser en varias entregas posteriores pues, es mucho contenido y posee entre líneas muchos actos que deben ser comentados en voz alta ya que cada día sea hace más y más difícil presenciar en silencio la destrucción de nuestra patria. Dedicamos estas líneas a tratar de entender la propuesta social y económica del ahora (nuevamente) candidato oficialista desde que tomó el poder alquilado con opción a compra, y particularmente a este curioso sistema socialista que no estamos seguros a que siglo pertenece. Nos dicen en los medios públicos que pertenece al siglo XXI, sin embargo, no estaríamos errados al pensar que quizás le esté sobrando un X.

            Es una duda razonable, no encontramos en el mundo otro socialismo que se le parezca. Tomando en consideración que todos son del siglo XXI, es notoria la ausencia de cualidades similares entre estos sistemas y el que está vigente en Venezuela, incluso podríamos afirmar de manera razonable que el socialismo Venezolano se acerca más al comunismo cubano, ruso y norcoreano, por mencionar solo algunos ejemplos. Debería llamarse entonces comunismo del siglo XXI y así sería más sencillo para los venezolanos entender porqué existe crecimiento elevado y sostenido en países como Brasil, Colombia, Chile y Perú pero no en Venezuela.

            Este socialismo se asemeja más a la filosofía de Robin Hood que hasta ahora conocemos, es decir, el popular “Robarle al rico para darle al pobre” - esto lo escuchamos a diario en los discursos presidenciales, la “burguesía” que siempre (según él) es la culpable de todos los problemas en Venezuela. Ahora cabe destacar que dicha filosofía proviene de la edad media, cuando los problemas económicos y los factores de producción eran sencillos. Partiendo de tal filosofía podríamos ubicar este socialismo en aquella época y explicar, tentativamente, porqué ha sido un fracaso parcial..... parcial porqué ha conseguido por lo menos uno de sus objetivos y es que todos vivamos en igualdad, el detalle, estimado lector, es que cuando los socialismos actuales buscan la igualdad en la riqueza este lo ha conseguido en la pobreza y no únicamente en la pobreza económica sino, lamentablemente, en la pobreza más grave que es de mente, de espíritu, de cultura y valores.
           
            Dicha afirmación posee mucho sentido, en especial si nos percatamos que incluso en aplicar este intento de socialismo han tardado 14 años y solo han logrado el objetivo mencionado en las líneas anteriores, y no es sorpresa, porqué no es este sistema lo que Venezuela desea, no es parecerse a Cuba o a Corea del Norte, es simplemente paz, seguridad, salud y educación, entonces, ¿Porqué han hecho que todo sea tan complicado? ¿Porqué no han atacado los problemas base en tanto tiempo? - no entendemos - cómo es posible que no se nos escuche, mientras el Presidente hace tratos y convenios para importar TANQUES, AVIONES Y FUSILES, miles de Venezolanos son asesinados violentamente y otros miles viven sus vidas aterrorizados, amenazados y extorsionados.

            ¿No sería más sencillo resolver estos problemas? o solo yo pienso que el presidente que lo logre se ganará de manera incondicional el cariño de todo un pueblo y será elegido y reelegido mientras siga proporcionando soluciones, mientras no sea contagiado por la enfermedad de poder que nos acecha, esa misma que ya ha destrozado tantos pueblos y tantas esperanzas.


Alejandro Barrera
@alebarrera76

domingo, 3 de junio de 2012

Alejandro Barrera: Venezuela Bicolor

Coincido totalmente con algunos escritores al comentar que estos casi 14 años han sido realmente emocionantes, es cierto, en décadas Venezuela no había tenido tanto de que hablar, tanto que decir ni tantas cosas que pensar, que si el jefe está enfermo o es una mentira, que si las encuestas son confiables o es mentira, que si hay una lucha por la sucesión en las filas del PSUV o es otra mentira, siendo estos tres algunos de los “trailers” más recientes de este largometraje. Nos agobia un conglomerado de situaciones de tal magnitud que ya nosotros no sabemos que creer: si fuera socialista pensaría que es una conspiración del imperio para volvernos locos a todos y apoderarse del petróleo, si fuera capitalista pensaría que es una conspiración del presidente y sus amigos cubanos para... no tiene caso repetirlo, es la misma conspiración.

Hemos llegado a tal punto de confusión que ya no sabemos lo que somos, nuestro criterio político se ha transformado progresivamente en un creyón bicolor donde el rojo y el azul se encuentran en extremos opuestos y apuntando siempre en direcciones diferentes. ¿Acaso he sido el único que ha rechazado el socialismo solamente por considerarme de oposición? Estoy seguro que no es así, del mismo modo pasa al otro lado del creyón, rechazamos por naturaleza todo lo que digan las personas de distinta ideología política sin dar el mínimo chance de explicación… ¿Dónde está la objetividad en eso? O acaso hemos perdido nuestra capacidad de tener debates abiertos basados en el análisis y la reflexión, peor aún ¿Por qué caminamos en direcciones opuestas? Si el objetivo de todos independientemente del color de nuestro criterio político es construir una patria mejor. 

Siempre existirán creencias contrarias en política, religión o cualquier área, incluso en deporte vemos rivalidades como Barcelona vs Real Madrid o Caracas vs Magallanes, desde cierta perspectiva, son similares a pesar de que su importancia no lo sea y lo son porque todas responden a una naturaleza humana llamada “conflicto". Es algo que se encuentra arraigado en nuestros genes, empieza como una sana competencia, sin embargo, cuando no controlamos las emociones estas se vuelven contra nosotros y nublan nuestro juicio, en nuestro caso el resultado es la Venezuela que tenemos en el 2012, una Venezuela dividida en caos ideológico, una Venezuela llena de familias separadas por que aún después de tanta pelea no hemos aprendido a respetar las opiniones ajenas y esto es necesario si deseamos lograr la convivencia y la unidad que requerimos para poder enfrentar los problemas que de verdad nos atañen como: la inseguridad, la economía, la infraestructura, la salud y la educación; problemas que debemos corregir sin perder tiempo pues las generaciones avanzan y son nuestros hijos los que heredarán este país; ahora dicha herencia depende de nosotros, será un país unificado, fuerte y desarrollado o ¿seguirá siendo esta Venezuela dividida, separada y llena de rencor?. 

miércoles, 23 de mayo de 2012

ALEJANDRO BARRERA: ¿Aún es culpa de la cuarta?


Venezuela 2012: “Juan” un honesto chofer de vehículo por puesto cuenta a sus pasajero sobre un asalto del cual fue víctima la semana anterior mientras a causa del calor decide irrespetar la rojiza señal de detención del semáforo en la avenida, “Luis” cansado después de una completa jornada laboral se molesta por la acción del desconocido chofer, malhumorado pisa el acelerador hasta velocidades no permitidas, pierde el control de su vehículo y el incidente se convierte en accidente al ocurrir la muerte de un inocente peatón “Roberto” que tranquilamente se dirigía hacia su casa y su familia, veamos, ciertamente es una cadena de incidentes que culmina en muerte, desde cierto punto de vista, dicha cadena de acontecimientos empieza en el semáforo, pues es la causa de la rabia de Luis, sin embargo, ¿podría esto en alguna mente eximir a Luis de la culpa sobre la muerte de un inocente? Imposible, ni en un millón de años.

Si con este pequeño y ficticio ejemplo, podemos percatarnos de una realidad tan absoluta y definitiva como el transcurrir del tiempo o la salida del sol, ¿Por qué perdemos en ocasiones nuestra capacidad de asociación y comparación en temas de la actualidad?, ¿o acaso la tenemos y nos cohibimos de utilizarla? De ser esta última nuestra realidad pues estaremos condenados a siempre sufrir en silencio.
Si la influencia de eventos anteriores no puede excluirnos de la culpabilidad en una acción perjudicial, ¿porque puede el actual gobierno utilizar las gestiones de otros gobiernos como excusas para justificar las fallas críticas que hoy existen en nuestro país?

Falla en el sistema eléctrico, falla en el suministro de agua, falla en la distribución de gasolina, pobreza, inseguridad, impunidad, corrupción, fallas en el sistema educativo, fallas en salud, infraestructura pobre, en resumen, infinidad de “fallas” actuales que “increíblemente” siguen siendo culpa de la IV república…. Si, después de casi 14 años es increíble que nada de eso haya podido solucionarse.

Pronto, todo político entenderá que el poder no está en la fuerza armada nacional, en el palacio de gobierno, o el tribunal supremo de justicia, el poder está en la calle, en los corazones de un pueblo que poco a poco despierta y toma conciencia de la pesadilla en la que ha vivido por décadas. No es ingenuidad, toda Venezuela conoce los delitos cometidos por los anteriores gobiernos y cada vez es menor la cantidad de gente que los defiende, prueba de esto es la existencia de la supuesta V República, que francamente comparte su esencia y sus principales características con su predecesora.

Lo que pedimos, lo que exigimos, es que cada quien tome responsabilidad sobre sus actos y como en un sistema judicial eficiente el culpable se atenga a las consecuencias, ya nadie cree que en 14 años no pudieran haberse hecho mejoras en el sistema eléctrico nacional,  mejoras que evitarían los racionamientos y en efecto, la rabia e indignación de muchos Venezolanos. Debe ocurrir un desastre para darnos cuenta que se podía prevenir, debemos estar en crisis para buscar solución a los problemas, señores y ¿qué ha sucedido con la Planificación? Ese olvidado ideal de pensar antes de actuar que ya no existe en nuestro país, el resultado: “Ruina Total” y un largo período de recuperación para nuestra pequeña Venezuela luego del 7-O.

La esperanza debe mantenerse, esperanza de un líder que valore la opinión de su pueblo y se apoye en él, un líder que genere trabajo en vez de limosna, una persona que promueva la unidad y el diálogo en vez del odio y la discordia, pero sobre todo un Gobierno que garantice la transparencia de su trabajo y muestre siempre su verdadera cara; ese líder será amado y respetado. Será grande.

domingo, 20 de mayo de 2012

Gonzalo Himiob Santomé: Nuestra terrible soledad


No. No me he metido a gurú pasional ni a “Dr. Corazón”. No voy a hablarles en esta entrega de engaños o de desencuentros amorosos, ni me voy a perder entre palabras, frases o versos sobre abandonos o ausencias del querer, que para eso están los poetas que lo hacen mejor que yo.


Quiero por el contrario, comentar un poco esta inclemente sensación de soledad y de abandono que padecemos, ya no en el ámbito de las relaciones entre personas, sino en el de nuestras relaciones como ciudadanos con el gobierno -más vale decir, desgobierno- y con nuestra nación, este país que va al garete y se mantiene en la anomia absoluta.
La calle está llena de inhóspitos ejemplos. El tráfico, paradójica muestra, nos fuerza a pasar varias horas diarias apretujados los unos contra los otros en un carrito por puesto, en el Metro o en las largas colas que sufrimos en nuestras atestadas autopistas; pero aún así, por pegados que estemos los unos con los otros, por mucho que al contacto nos obligue la cercanía impuesta, nos mantenemos aislados, ajenos, incomunicados.
Pese a nuestras cuitas comunes, no nos reconocemos aún como iguales, no nos vemos como copartícipes o coprotagonistas de las mismas realidades, ni entendemos que muchos de nuestros padecimientos vienen de la inopia de los mismos culpables.
Estamos perdiendo nuestra identidad. Estamos fragmentados. La vorágine diaria, de la mano de estas autoridades que tenemos, ocupadas nada más en mantenerse en sus puestos a costa de lo que sea más que de servir a la ciudadanía haciéndonos las cosas más fáciles, nos han hechos depredadores y presas de nosotros mismos.
En Caracas, la otrora “Sucursal del cielo”, mi ciudad pese a todo bien amada, los ciudadanos hemos degenerado en algo parecido al cliché cinematográfico que se atribuye, con cierta injusticia valga decir, en su antipatía, indiferencia y groseros procederes, a los neoyorquinos, y esto ya no se limita a la capital, ya que Caracas no es más que el espejo que refleja lo que ya se padece en otras importantes urbes de nuestra nación.
Estamos signados por la insensibilidad y por la desconfianza hacia nuestros semejantes. Los demás son “los otros”, los “ajenos”, los “no yo”, y nos tenemos miedo. Nunca sabemos cuándo el extraño que está a nuestro lado es sólo un caminante más, o es un bandido decidido a quebrarnos la vida, a cambio de las cosas que nos pertenecen. A cuenta de nuestra proverbial “viveza criolla”, nunca sabemos si quien nos habla nos ve como el “venado” de turno, el que ese día salió a la calle a ser abusado, o si tiene en realidad buenas intenciones. Un pequeño hace malabares en un semáforo a cambio de algunas monedas, y cuando nos sentimos magnánimos o valientes, bajamos un poco el cristal de nuestros carros para lavarnos las culpas dándole dinero que seguramente no será para él, sino para el monstruo que lo usa y abusa para darnos lástima; pero lo dejamos allí, y el alma no se nos mueve más allá del gesto.
Estamos muy solos. Al menos como ciudadanos. Esa es la cosa. Hemos tenido que aprender, desde hace mucho tiempo, a ser baluartes y garantes de nosotros mismos, y de nadie más, pues no hay valores o normas, ni siquiera las de la más básica educación, que apliquen para todos y en todos los casos; y tampoco hay autoridad, entendida en el mejor sentido y a todo nivel, que ponga o pueda poner los puntos sobre las íes.
Cuando alguien nos violenta no tenemos o no sentimos que tengamos a dónde acudir, así que “resolvemos” en soledad, y no siempre de la mejor manera. Un vecino se empeña en hacernos escuchar todas las noches, a volumen altísimo, su insufrible reggaetón, y cuando le reclamamos, por educados que seamos, nos lanza la puerta a la cara.
Si le pedimos a la policía que intervenga -a fin de cuentas las normas de convivencia ciudadana existen y deben hacerse valer- o no llega pues está ocupada matraqueando o tratando de evitar que a otros los maten, o llega y se encuentra con que el susodicho vecino tiene mucho dinero, o “está con el gobierno” a cualquier nivel y de cualquier tendencia, y no se le puede demandar ni un mínimo de civilidad.
En la autopista, otro “prohombre” se nos cuela por el hombrillo, poniéndose en peligro él mismo y en riesgo a los demás, y si le tocamos corneta nos amenaza y nos insulta; total las únicas cosas que le importan son él mismo y sus apuros, lo demás no cuenta, los demás no cuentan.
Vivimos más pesares y preocupaciones que alegrías. Eso es parte del problema y aquí no cabe hacer distinciones políticas. Desde la ausencia palpable de un presidente que no termina de entender que a un país no se le dirige a control remoto mientras se ocupa, con todo respeto, más de su salud y de su muy personal y muy egoísta proyecto “revolucionario” que de nosotros y de nuestras necesidades, hasta la falta de recursos, y de capacidad real, para proveer nuestras más elementales y graves carencias; todo lo que padecemos nos hermana en lo que nos disgusta, en lo que nos separa, en lo que nos deshumaniza, pero aún así no terminamos de entendernos como un colectivo en el que el mal de uno es a la vez el mal de todos.
Los teteros no se llenan con buenas intenciones ni con gestos simbólicos, mucho menos con ideologías o discursos políticos. A los enfermos no los curan las elecciones, ni las bravatas e insultos de los unos contra los otros. Necesitamos mucho más que promesas, necesitamos hechos, soluciones, pautas firmes, diálogo, paz.
Algunos de nuestros dirigentes no lo entienden, nosotros sí, pero sin línea clara entre lo que está bien y lo que está mal, vivimos en un relativismo absoluto y acomodaticio en el que nadie termina de asumir sus responsabilidades y todos hacen lo que les place, lo que nos lleva a una descarnada lucha por la supervivencia que no toma rehenes, ni en un bando ni en el otro.
Tenemos que superar estos retos. Tenemos que dejar de vernos desde los cristales de la desconfianza y del miedo, buscar la manera de entender, o de aceptar según el caso, que la Patria no es un solo ser humano, si no que todos somos parte de una misma verdad, y sólo tendiendo puentes entre nosotros desde lo que nos identifica, podremos comprender, aceptar y manejar mejor lo que nos separa.
Hoy es el día de las madres. Todos tenemos o tuvimos una, ¿y si empezamos por ahí? Tratemos y amemos a los demás como a ellas les gustaría que las trataran y las amaran, como ellas nos han tratado y amado, o como nos hubiera gustado, de ser la ausencia el caso, que nos trataran y que nos amaran a nosotros nuestras madres.
A las madres, a las que siguen con nosotros y a las que ya nos dejaron, mis más sentidas felicitaciones, y mi mayor reconocimiento, sin distingo alguno. Por todo. Por lo que todos, absolutamente todos, sabemos y comprendemos, y también por lo que sólo ellas, todas ellas, en su amor irrestricto e infinito hacia los hijos, saben y pueden comprender plenamente.
@HimiobSantome

viernes, 11 de mayo de 2012

LA PEQUEÑA VENECIA



   Cual diminutivo usado por Vespucio para comparar lo que observara al llegar a nuestras costas, o como vocablo indígena que representa la tierra de la gran laguna, Venezuela nace, crece y se desarrolla a la sombra de un mundo victimario con 1500 años de ventaja histórica, mientras delirios de poder y codicia asaltaban las mentes de los majestuosos reyes y líderes mundiales, ideales de libertad forjaban un nuevo camino, un camino de paz, de crecimiento y de desarrollo donde la esclavitud no fuera más que un mal recuerdo y donde el oro no decidiera el destino del hombre, esta misma Venezuela que luchó por su independencia a capa y espada, luchó para derrocar dictadores déspotas y autócratas, con una única finalidad… la democracia.

    A pesar de siempre haberse encontrado muy lejos de ser la utópica república que mencionaba platón, resulta particularmente curioso encontrar hoy día una Venezuela que en antaño obtuviera tantas victorias, reducida a un estado conformista y corrupto, donde un celular vale en ocasiones más que una vida, un estado donde vivimos víctimas de una delincuencia sin final, aún peor donde muchos funcionarios ofrecen soluciones en la misma medida que se les ofrezca dinero, pareciéramos no despertar, pereciéramos no percatarnos de la ineficiencia tanto de quienes creen tener el poder como de aquellos que creen quererlo.

   Sin tener de deseos de entrar en discusiones políticas, es necesario resaltar que independientemente del color de la bandera del partido de gobierno o la ideología política, el carisma y el aparente poder de un líder que se considera un salvador (quizás para sus familiares y allegados lo haya sido), o quizás las ideas que pueda tener un grupo opositor que hasta ahora no ha logrado demostrar la fuerza, la inteligencia y la convicción necesaria para detenerlo por no encontrar un verdadero camino de unidad, campañas, partidos políticos, promesas, gobiernos y oposiciones irán y vendrán siempre en un círculo vicioso sin final, los perjudicados somos y siempre seremos nosotros, el pueblo, los ciudadanos que nos ilusionamos con cada promesa y nos decepcionamos con cada mala acción. 

   Como consecuencia, no existe solución y no existirá hasta comprender que el poder no se encuentra en el palacio de gobierno, se encuentra en la mente, se encuentra en el conocimiento, el estudio y la cultura. Un pueblo sin la voluntad de expresar sus ideas y de exigir ser escuchados, es un pueblo vacío, un pueblo condenado que repetirá conductas y seguirá quejándose de ellas hasta reflexionar, comprender que no debemos conformarnos con falsas misiones de caridad, debemos exigir y no tolerar la injusticia. Este año 2012, como venezolanos tenemos la oportunidad una vez mas de elegir a nuestro gobernante, sea quien sea el ganador desde hoy deberá conocer que el Venezolano merece un líder que se encuentre a la altura, ya que tarde o temprano despertará de esta larga pesadilla y exigirá respuestas. 

Alejandro Barrera
Alebarrera76@gmail.com
Maracaibo . Venezuela
09/04/2012

 
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